En este texto nos habla de que los hombres somos semejantes, y que sin duda sería estupendo que llegásemos a ser iguales (en cuanto a oportunidades al nacer y ante las leyes) pero desde luego no somos ni tenemos porque empeñarnos en ser idénticos.
En este texto nos dice que la perspectiva nos recuerda que para aprender a vivir junto a otros, es importante cultivar una sabiduría, un arte y virtuosidad para vivir la vida con las fuerzas de la armonía.
Según Van Manen, el tacto es el lenguaje de la acción en los momentos pedagógicos que revelan una implicación inmediata del educador en situaciones muchas veces inesperadas pero que exigen una respuesta. El tacto como forma de interacción humana significa que nos mostramos inmediatamente activos en una situación: emocional, receptiva y conscientemente.El autor nos advierte de un falso tacto desarrollado más bien para manipular, <<es un tacto astuto>> que camufla sus verdaderas intensiones y que no representan lo mejor para otro. El tacto no se lleva bien con la hipocresía, el engaño, la avaricia, la posesividad y el egoísmo.
¿Cómo se manifiesta el tacto pedagógico? pues se evita retrasando o evitando la intervención: a veces la mejor forma de actuar es justamente no actuar. El tacto incluye la sensibilidad de saber cuándo dejar pasar algo, cuándo evitar hablar, cuándo hacer como que no nos damos cuenta. El tacto se expresa receptividad a las experiencias del educando. El tacto también se exterioriza como una influencia sutil del educador que muchas veces no es capaz él mismo de reconocer. El desarrollo del tacto pedagógico puede definitivamente servir en varias direcciones.
La sabiduría del tacto pedagógico es crucial para afrontar una de las características de la interacción del profesor y el tutor con los alumnos.
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