El diario del profesor es una herramienta para la reflexión significativa y vivencial, un instrumento básico para la investigación en el aula, pues puede adaptarse, por su carácter personal, a todo tipo de circunstancias.
Se recoge lo sucedido en el aula desde el punto de vista del docente. Las interpretaciones y las impresiones del propio profesor-observador son fundamentales pues constituyen la única forma de ver las razones profundas del comportamiento del docente.
Para reflexionar sobre la enseñanza y para explorar el pensamiento docente -el modo en el que el pensamiento personal práctico del profesor se configura a través de sucesivos intercambios e interrelaciones con su entorno profesional- centrándose fundamentalmente en el estudio del conocimiento práctico, conocimiento construido en la experiencia, guiado por la acumulación de la experiencia de la comunidad de profesores a lo largo del tiempo (MARTÍNEZ BONAFÉ (1988) y que incluye el conjunto de creencias y valores que permiten conceptualizar la enseñanza.
El diario es un instrumento útil para la descripción, análisis y valoración de la realidad escolar que debe desarrollar desde su inicio un nivel profundo de descripción de la dinámica de la clase mediante un relato sistemático y pormenorizado de lo sucedido. Además debe facilitar una visión general de lo que desde el punto de vista del profesor ocurre en el aula, describiendo las actividades, relatando procesos y categorizando las diferentes observaciones realizadas.
En el diario se anotan:
• Concepciones referidas al alumno: Como aprenden, como se facilita el aprendizaje, etc.
• Concepciones referidas al papel del profesor: Autoridad, relación con el curriculum, etc.
• Concepciones referidas a la materia: Carácter del conocimiento (absoluto o relativo), naturaleza del conocimiento escolar, etc.
• Concepciones referidas al ambiente: Relaciones psicosociales, democracia escolar, etc.
Autor: Porlán Rafael.

No hay comentarios:
Publicar un comentario